"Dicen que cuando nació una brisa empujaba las hojas de la ventana de su cuarto y el olor a otoño fecundo arropaba su cuerpecito..."; así comienza una biografía espléndida del pianista y compositor Ferenc List, quien con el correr de los años, y durante su estancia en Francia, se encaprichó en cambiar su nombre por el más europeísta Franz Liszt. La vida de este genial tocador de piano no sólo es asombrosa, sino que también podría servirnos (como de hecho sirve en la biografía que he mencionado) como hilo conductor de la historia de la música de todo el siglo XIX: admniraba a Beethoven, conoció a Chopin, emparentó con Wagner... además de sus aventuras amorosas o amicales con escritores, pintores, religiosos (él mismo fue ordenado sacerdote), etc. Vamos, todo un prodigio. Para colmo, fue uno de los máximos impulsores de aquella "música del futuro" que, junto a Wagner, presentaron a las generaciones posteriores. Y todo eso, sin mencionar los tsunamis que provocaba en sus actuaciones, sobremanera entre las féminas. Se dice que sus fans llegaban a guardar como preciados tesoros las colillas de los cigarros que Liszt tiraba al suelo. Se ve que el fenómeno "fans" ya tiene muchos más años de los que se podía pensar. Incluso este portento de la naturaleza se inventó lo que llamaron "la tercer mano", una técnica para tocar el piano apoyada en los pulgares y que con ella daba la impresión de que realmente poseía tres manos (la derecha en el teclado agudo, la izquierda en el teclado grave y los pulgares en el centro); se tardarían muchos años en poder imitarlo. Todo, gracias a la admiración que profesaba al tal vez mejor violinista de la historia: Paganini. Liszt quiso llevar al piano la genialidad que el italiano llevaba al violín. Como compositor no tuvo tanto éxito ni reconocimiento, aunque tiene en su haber un buen puñado de obras maestras, cono su Totentanz (Danza macabra); se trata de una suite para piano y orquesta, paráfrasis del Dies irae de la misa gregoriana, compuesta por variaciones sinfónicas y concertantes sobre esta melodía tan occidental. Para escucharla en las muy recomendables manos de Brailowky podéis aprovecharos del enlace que sigue:
http://www.goear.com/listen/6ea4354/totentanz-alexander-brailowsky-liszt
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