viernes, 24 de agosto de 2012

Referencias clásicas en el pop


1.  El tercer tema, "Conflict", del sexto disco, "Q.E. 2" (Queen Elisabeth 2 [en referencia al nombre de un barco: el Queen Elisabeth, que llevó los primeros colonos de Inglaterra a Estados Unidos]), de Michael Oldfield contiene una clara referencia a la Suite orquestal en Si menor, BWV 1067, de Johann Sebastian Bach.

2.  El grupo español Canarios grabó en 1993 un disco en el que acudían a Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi, para inspirarse en los temas, pues se trata de una versión experimental, por aquellos tiempos, con instrumentos modernos, variando por completo la instrumentación, el fraseo, las modulaciones, etc.. incluyendo, además, la voz humana, con la ayuda de algunos otros invitados. El título que el grupo dio a esta versión extralarga es “Ciclos”.

3.  Mike Oldfield fue el encargado de poner la banda sonora musical a la película “The killing fields” en 1984, que en España se tituló “Los gritos del silencio”. Uno de sus temas, “Étude”, es su visión particular de una composición del español Francisco Tárrega: “Recuerdos de la Alhambra”.

4.  El único tema que el cantante español Miguel Ríos consiguió meter en las listas de éxitos de Estados Unidos fue una versión del último movimiento, coral, de la Novena Sinfonía de Ludwig Beethoven. Aunque no fue el primero en adaptar este tema clásico a los instrumentos rockeros ni tampoco el último, su versión mereció los beneplácitos de los críticos y los oyentes, mezclando partes referenciales a la música clásica y otras referenciales a la música rock. El título que le dio fue el “Himno a la alegría”.

5. Volviendo a Mike Oldfield, que parece ser un asiduo a la clásica, no es despreciable la versión de la obertura de la ópera "Guillermo Tell", de Rossini, que aparece en su álbum "The complete". También cabría reseñar otra versión suya, en este caso del "Romance" que hizo popular el guitarrista Narciso Yepes, en este caso es un curioso caso, pues ni siquiera la música se asemeja a la que Mike Oldfield nos tiene acostumbrado; la podemos encontrar en su disco "Light & Shade".

miércoles, 22 de agosto de 2012

Del Barroco al Siglo XX

¿Quién le iba a decir a Antonio Vivaldi que su música iba a ser interpretada de formas tan dispares? Sus famosos cuatro conciertos para violín conocidos como, Las cuatro estaciones, han tenido un éxito comparable a los de las listas del pop y el rock actuales. Vivaldi quiso reflejar en su música una breve descripción de lo que son los tiempos estacionales, uno de los cuales está dedicado, obviamente, al invierno. En este concierto tuvo la inspiración de reflejar de forma maravillosa la sensación que uno siente ante una lluvia plácida en torno nuestro. Muchos años después, en la España democrática, un grupo español afamado por sus innovaciones musicales dentro del territorio nacional, Los canarios,  construyó toda una trama ficticia en torno a aquellos cuatro conciertos del pelirrojo Vivaldi, recopilada en un disco con el título de Ciclos. En este trabajo cada estación vivaldiana posee su propia versión electrificada, inmersa en una vorágine de música experimental más o menos conseguida. Al llegar, empero, el turno de versionear aquella La lluvia, la música se nos amansa, se vuelve de una tranquilidad hogareña, casi nos remite a tiempos navideños con el peculiar sonido de los cascabeles, y sin más surge un vozarrón que pone letra al tema vivaldiano: todo un acierto. Oigámoslo en este enlace:

http://www.goear.com/listen/fed33c7/himno-a-la-armonia-implacable-del-fin-canarios-vivaldi

martes, 10 de mayo de 2011

Un ciego, dos ciegos, tres ciegos...

De todos es conocido que la ceguera no es impedimento para tocar un instrumentos musical ni mucho menos para componer música. Ése es el caso el español Joaquín Rodrigo o el del alemán Johann Sebastian Bach o el de Georg Friedrik Haendel (por cierto, Bach y Haendel fueron tratados de su ceguera por el mismo médico). Se cuenta que Haendel, que tuvo que luchar con los gustos italianos de su época, tenía un carácter un tanto tempestuoso; se dice que, incluso, llegó a amenazar a la soprano Cuzzoni con arrojarla por una vantana, porque ella se negaba a cantar una de sus arias. Burney describe a Georg como corpulento y de movimientos más bien torpes, si bien eso no le impedía mostrarse alegre y risueño por lo general. Además del éxito cosechado, sobre todo en Inglaterra, por sus composiciones, no tuvo una vida plácida; todo lo contrario, llegó a retarse en duelo con Mattheson, aunque los dos acabaron con vida. Natural de la alemana Halle, cuando contaba con cuarenta y un años de edad y unos cuantos viviendo en Inglaterra, adquirió la nacionalidad de este país. Son varias las obras que le representan, sobre todo El MESÍAS, pero aquí lo escucharemos, si alguien lo desea así, en un movimiento vertiginoso en el clave, una "giga" que forma parte de una suite para este instrumento.

http://www.goear.com/listen/fe7abe6/suite-hwv-441-giga-trevor-pinnock-haendel

jueves, 14 de abril de 2011

Un portento de la flauta

Johann Joachim Quantz no sólo fue un virtuoso de la flauta, sino un músico excepcional , un compositor de renombre y un gran teórico, y que, además, tocaba casi todos los instrumentos de su época. Una de sus composiciones, el Concierto para dos flautas en sol mayor  (compuso varios centenares de ellos), estaba dedicado al rey de Prusia, Federico, quien, a su vez, era un muy competente flautista. Ambos, Federico y Quantz, compartieron muchos momentos tocando juntos con y sin orquesta. Sin embargo, y al contrario de lo que se podría suponer por lo dicho hasta ahora, se supone que en este caso la composición iba destinada a que rivalizaran en el manejo del instrumento por un lado el propio Quantz, pero en la otra flauta no estaría el rey, sino el que fuera maestro de Quantz, un flautista francés de nombre Pierre-Gabriel Buffardin. Escuchando el primer movimiento del concierto, se entiende que el rey prusiano, si bien un buen flautista, tal vez no fuera el apropiado para esta interpretación; la que nosotros escucharemos está interpretada por Musica Antiqua Köln, bajo la dirección de Reinhard Goebel, si es que visitamos el siguiente enlace:

(http://www.goear.com/listen/5504043/concierto-para-dos-flautas-1o-mov-reinhard-goebel-quantz)

miércoles, 6 de abril de 2011

MOZART vs HAYDN

A principios de 1785 Mozart, que contaba entonces con veintiocho años, fue el encargado de dirigir los conciertos llamados "Conciertos de Cuaresma de la Tonkünstler-Sozietät". Una de las obras que componían el programa fue la “Sinfonía nº 80 en re menor” de Franz Joseph Haydn, a quien Mozart admiraba. Esa sinfonía comenzaba (y comienza, por supuesto) con un tema sombrío, aunque en el segundo tema se aligera un tanto; sigue con un movimiento más tranquilo y sosegado; termina con último movimiento alegre.
Pues bien, muy poco después, en febrero de ese mismo año, Mozart compone el concierto para piano y orquesta, catalogado por Koehel como el número 466 (algún día mencionaré  el modo de catalogar las obras de algunos compositores [K, BWV, G, Op…). Este concierto parece ser una consecuencia o, al menos y en cierto sentido, una referencia a aquella sinfonía de Haydn, ya que, para empezar, está compuesto en la misma tonalidad, re menor; en segundo lugar, la estructura, llamémosla anímica, sigue las pautas de la sinfonía haydiana: un primer tema nebuloso que se anima en el segundo; continúa con el movimiento reflexivo y termina con un retorno al alborozo.
Hay que mencionar que éste es el primero de los grandes conciertos para piano de Mozart y, además, el preferido de Beethoven, quien compuso unas cadenzas para él.  De este concierto, no obstante, escucharemos el segundo movimiento en la versión de Malcolm Bilson y las cadenzas de éste , y también se permite añadir pequeños adornos a la melodía. Éste es el enlace:

http://www.goear.com/listen/28b9528/romance-malcolm-blison-mozart

domingo, 3 de abril de 2011

Las fans de Liszt y sus locuras

"Dicen que cuando nació una brisa empujaba las hojas de la ventana de su cuarto y el olor a otoño fecundo arropaba su cuerpecito..."; así comienza una biografía espléndida del pianista y compositor Ferenc List, quien con el correr de los años, y durante su estancia en Francia, se encaprichó en cambiar su nombre por el más europeísta Franz Liszt. La vida de este genial tocador de piano no sólo es asombrosa, sino que también podría servirnos (como de hecho sirve en la biografía que he mencionado) como hilo conductor de la historia de la música de todo el siglo XIX: admniraba a Beethoven, conoció a Chopin, emparentó con Wagner... además de sus aventuras amorosas o amicales con escritores, pintores, religiosos (él mismo fue ordenado sacerdote), etc. Vamos, todo un prodigio. Para colmo, fue uno de los máximos impulsores de aquella "música del futuro" que, junto a Wagner, presentaron a las generaciones posteriores. Y todo eso, sin mencionar los tsunamis que provocaba en sus actuaciones, sobremanera entre las féminas. Se dice que sus fans llegaban a guardar como preciados tesoros las colillas de los cigarros que Liszt tiraba al suelo. Se ve que el fenómeno "fans" ya tiene muchos más años de los que se podía pensar. Incluso este portento de la naturaleza se inventó lo que llamaron "la tercer mano", una técnica para tocar el piano apoyada en los pulgares y que con ella daba la impresión de que realmente poseía tres manos (la derecha en el teclado agudo, la izquierda en el teclado grave y los pulgares en el centro); se tardarían muchos años en poder imitarlo. Todo, gracias a la admiración que profesaba al tal vez mejor violinista de la historia: Paganini. Liszt quiso llevar al piano la genialidad que el italiano llevaba al violín. Como compositor no tuvo tanto éxito ni reconocimiento, aunque tiene en su haber un buen puñado de obras maestras, cono su Totentanz (Danza macabra); se trata de una suite  para piano y orquesta, paráfrasis del Dies irae de la misa gregoriana, compuesta por variaciones sinfónicas y concertantes sobre esta melodía tan occidental. Para escucharla en las muy recomendables manos de Brailowky podéis aprovecharos del enlace que sigue:
http://www.goear.com/listen/6ea4354/totentanz-alexander-brailowsky-liszt

sábado, 2 de abril de 2011

El elixir del amor

¿Quién no ha soñado alguna vez con la posesión de un elixir capaz de hacer enamorar a alguien con quien hubiéramos deseado compartir algo más que unas palabras? Eso mismo debió de pensar Nemorino, cuando, por circunstancias que no vienen al caso, se hizo con uno de esos bebedizos, cuyo vendedor prometía el oro y el moro a quien lo comprara, en este caso el amor de la joven Adina. Pues bien, éste es el argumento de la ópera "L'elisir de'amore", de Gaetano Donizetti. Su aria más conocida, "Una furtiva lagrima", ya había sido compuesta incluso antes de que Felice Romani confeccionara el libreto a partir de otro libreto francés. Por supuesto, Romani no había pensado en esa canción como parte de la obra, así que en un primer momento no iba a formar parte de la ópera; sin embargo, el propio Donizetti insistió tanto a Romani para que escribiera una escena apropiada para ella, que al final Romani tuvo que incluirla en su libreto. A continuación podéis apreciar la belleza de este aria maravillosa en la voz de Luciano Pavarotti, si pincháis en el enlace que sigue...

http://www.goear.com/listen/b85b762/lelisir-damore-pavarotti-donzietti